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sábado, 1 de agosto de 2009

Sophie Kinsella




La primera vez que supe de Sophie Kinsella, fue gracias a mi amiga Mónica que me prestó el primer libro de la serie "Shopaholic". La verdad es que yo venía de una muy buena racha de lectura con varios libros de Murakami al hilo y no me apetecía leer una historia que de antemano sabía no me dejaría nada trascendental en el corazón, pero entre una conversación y otra, decidí comenzar a leerlo y al final me lo devoré en un fin de semana, con risas estruendosas incluídas. Y sí, la verdad es que no es nada fuera de este mundo. Es una lectura muy básica, predecible, con situaciones premeditadas y un final feliz tipo disney, pero la genialidad del libro en sí, no está tanto en lo que narra, sino en la forma en la que lo hace. Y es que Becky Bloomwood, su protagonista, tiene las ideas más hilarantes del mundo y está plenamente convencida que nadie la entiende porque nadie sabe lo que es ser ella. Ya de entrada por esta premisa la adoré con todas las células de mi cuerpo, y si a eso le aunamos que por momentos Becky pensaba cosas que yo en mis momentos de superficialidad he pensado, el resultado es que no paraba de reir y de pensar que aunque Kinsella nunca se llevará el Nobel de Literatura, al menos se ha ganado el corazón de miles de personas en el mundo por regalarles unas horas de felicidad.

¡Y es que también de eso se trata ser escritor! De decir lo que piensas, lo que sueñas y lo que anhelas a través de tus personajes, pero también de transmitir alegría con situaciones que aunque comunes, bien contadas se vuelven inolvidables. En eso Kinsella es una reina, aunque la verdad es que también hay que admitir que fuera de la serie de Shopaholic, el encanto de sus novelas se pierde un poco. Terminé de leer recientemente "No te lo vas a creer", y aunque Emma, la protagonista del libro es del tipo de chica que te agradaría al instante, la historia no fluye tan animada y vibrante como pasa con las aventuras de la señorita Bloomwood. Puede que sea el ambiente, los personajes secundarios o que Emma es más racional, pero aunque el libro es bueno, no es ni la cuarta parte de divertido que Shopaholic.

Aun así, recomiendo mucho los libros de Sophie Kinsella si quieren leer cosas simples, sin grandes rebuscamientos y con alto grado de diversión. Sus personajes masculinos suelen ser encantadores y eso es un plus, porque al terminar de leer, guardas la esperanza de que entre los miles de millones de especímenes masculinos que habitan en el mundo, aun queda por ahi alguno muy guapo, inteligente, amable, romántico,responsable y sobre todo MILLONARIO justo para ti.

Sí, sí, ya sé, bobadas típicas de chicas vacías... pero... creo que soy un poco así. Un poco superficial, un poco frívola, un poco soñadora y muy fantasiosa... pero no me importa serlo, y por supuesto, no me importa que los demás piensen que lo soy. En eso me parezco mucho a Kinsella. En no tener miedo a ser tachada de superficial sólo porque pienso que si te vas a anotar en el gym, antes tienes que irte de compras para conseguir el outfit perfecto. O sea, que una ni sudada puede darse el lujo de perder el estilo... ¿saben? ^.^

lunes, 6 de abril de 2009

¿After dark?




He terminado de leer el último libro de Murakami en estos días, y esta entrada, más que ser una crítica, revisión o recomendación sobre el texto, es una súplica para que alguien me explique de qué va.

Es que yo me perdí abismalmente rumbo al final y no encontré relación alguna entre los personajes, cosa que nunca me había pasado leyendo al gran Murakami.

So... si alguien tiene algo que decir al respecto, ¿podría ilustrarme con su inmensa sabiduría?

Se los ruego, que yo amo a Murakami pero este libro... mhmm... ¡a saber cuál era el propósito del mismo!

¡Help meee sis!

jueves, 5 de marzo de 2009

La emperatriz de los etéreos





















Mejor regalo de cumpleaños que un libro, es difícil de encontrar, así que pienso que por eso mi linda Ainoa (conocida en el mundo friki como el Poooshooo) decidió hacerme un obsequio tan bonito.

De más está decir que tenía muuuchas ganas de leerlo desde que le quité el empaque, pero como llevaba el de Martín Solares a la mitad, decidí no comer ansias, terminarlo y luego sumergirme en la magia de este relato escrito por Laura Gallego García, una joven valenciana de apenas 32 años de edad.

Pues bien, así lo hice, y llámenle casualidad o simple coincidencia, pero en cuanto comencé con el libro, el clima en Madrid se tornó frío, lluvioso y nublado. ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? Pues simple. El ambiente donde se desarrollan las escenas del libro son precisamente invernales, por no decir, árticas... ¡así que más identificada no me pude sentir! O al menos, al inicio fue así, porque en cuanto comencé a leer la historia y a conocer a sus protagonista, recibí el mayor impacto de mi vida: ¡odié a la protagonista!

¡Oh sí! ¡Cruel y aterradora realidad! Pero es que no pudo comenzar más mal conmigo. ¿A ver Bipa? ¿Cómo que no crees en las hadas? ¿Cómo eres capaz de decirle eso a la pequeña Sapphire que habita en mí? Pues nada, que la protagonista la lió conmigo como no tienen idea, a diferencia del otro protagonista, Aer, que sumó muchos puntos al defender a capa y espada los relatos "fantásticos" de su madre.

Que si el reino de la Emperatriz existía...

Que si la estrella que brilla en el cielo te puede llevar hasta ella...

Que si es posible que algo sin vida pueda llegar a tener alma. Sí sí, leyeron bien. Algo sin vida puede llegar a tener alma... ¡y en grande!

En fin, no voy a decir mucho de la historia para que todos aquellos que tengan la oportunidad de leer el libro, lo hagan y descubran por si mismos el fuerte contenido filosófico y social que trae consigo esta historia. Lo único que diré es hay un personaje, que por mucho, se roba por completo el libro. Un personaje que sin ser nada, se vuelve buena parte de todo.

Nevadito, no sabes cómo quisiera tener un amigo como tú justo ahora.

Ya entenderán mejor lo que les digo en cuanto lean el libro, y verán, como de cierta forma, Bipa se transforma para bien de Aer.

Un libro ameno, divertido, DIDÁCTICO y dulce. Un libro con una protagonista fuerte (aunque un poquito cabezota) que vale la pena leer.

Gracias por un regalo tan lindo, Luri.

Gracias por ser, de cierta manera, una especie de "Nevado" para mí.

¡Besos!

domingo, 1 de marzo de 2009

¿Verdad que en la vida de todo hombre hay cinco minutos negros?






Hace aproximadamente dos años, recibí de regalo de cumpleaños un libro titulado "Los minutos negros" escrito por un autor mexicano llamado Martín Solares. El libro me lo regaló mi amiga Liliana a quien, dicho sea de paso, admiro en toda la extensión de la palabra. El caso es que por una cosa o por otra, no lo leí de inmediato como bien debí hacer, sino que esperé hasta el pasado enero para retomarlo entre mis largas estadías en el metro de Madrid.

Debo decir que de entrada no me enganchó. Había algo en la forma en que escribía el señor Solares que no me convencía. No obstante, una vez superada la primera parte, me sentí por completo atrapada en la vida del agente Vicente Rangel González y su persecución de "El Chacal", un asesino de niñas en el estado de Tamaulipas, México.

Como se imaginarán, es una novela de misterio, pero no como las novelas de este género que muy seguramente todos hemos leído antes. No. En este caso, es una novela policíaca "a la mexicana" donde todos son culpables y sospechosos al mismo tiempo. No puede ser de otra forma cuando la corrupción se intuye hasta en la más mínima de las acotaciones. Todo se reduce a dos bandos: policías corruptos (que abundan) y policías honrados (que no sólo escasean, sino que además, tienen todo para perder). Cabe acotar que, bajo mi humilde opinión, para entender este libro y disfrutarlo en toda su totalidad, se debe ser mexicano. El gen debe estar encendido y expresado en su máxima capacidad. De otra forma será una novela más que se quedará en el librero o un pretexto para comentar, por enésima vez, "lo peligroso que es México". Pero como bien lo dijera Carlos Fuentes, nuestro hermoso México, en realidad, no es peligroso. Nuestro México es la región más transparente del aire... porque pasa de todo, pero es como si no pasara nada... y porque todos sabemos que pasa, pero al no tocarnos directamente, es como si nunca hubiera sucedido. ¿Cosa de locos? No. Más bien, cosa de mexicanos.

Coincido plenamente con las palabras de Jorge Volpi cuando cataloga a la novela de Martín Solares como un escrito apasionante, pero hiriente. Definitivamente, lo es. Llegas a un punto en que no puedes parar de leer con la ansia viva de descubrir quién, entre tanto político, empresario y narcotraficante corrupto, es el asqueroso asesino, pero al mismo tiempo, entre más te sumerjes en las viscicitudes de Rangel y su "madrina" Romero, te das cuenta que pase lo que pase y sea quien sea el mentado Chacal, al final la historia no terminará bien... y eso asusta. De hecho, cerca del descelance, entiendes porque la novela lleva ese título. Tú mismo te ves envueltos en cinco minutos completamente negros que se apoderan de tu cerebro y no dejan de repetir la angustiosa frase "somos esqueletos con carne, esqueletos en movimiento".

La verdad, una novela de antología. Y si a esto le aunamos que en el momento menos pensado aparece Rigo Tovar para salvar la tarde, un padre jesuita aficionado al vodka, un detective legendario y hasta un niño de la IBERO como "agente encubierto", la historia toma el adjetivo de bizarramente adorable.

Yo, sin temor a equivocarme, recomiendo la lectura de esta novela a todo aquel que quiera sentirse un tanto angustiado a la par que sonríe por los abundantes destellos de humor negro que Solares no deja de lanzar. Con esa premisa, seguro que disfrutarán de una novela diferente, dinámica y muy bien pensada, ya que no sólo cuenta con los personajes necesarios para hacerla brillar, sino que te deja con la mente fija en frases tales como "así paga la ciudad a sus habitantes honrados". ¿Demasiado fuerte? Sí, como todo lo que narra Solares, como todo lo que los buenos policías tienen que enfrentar día a día en sus trabajos y como todo lo que pasa en México. No en vano el mismo Solares dice y dice bien: "El poder parcial transforma ligeramente. El poder total, corrompe en definitiva"... y esta novela en la prueba irrefutable de ello.

A leer si pueden, si quieren y si les nace...

Yo, mientras tanto, sigo pensando en mis personales, particulares y actuales minutos negros.